Hace unos días se aprobaba el
borrador de la nueva LPI llamada “Ley Lassalle”. Ya comentamos los puntos
fuertes de la ley en otro artículo. Si nos fijamos bien, lo único que propone
la ley es acoso al usuario y a las plataformas de intercambio, no veo ninguna
propuesta para mejorar el acceso a la cultura que es a lo que se debería dedicar
el ministerio. Y aunque pretenden que creamos que protegen al artista, sólo
aseguran las ganancias de las productoras y las sociedades de gestión de
derechos de autor que sangran al usuario sin escrúpulos con impuestos o multas. ¿No recordáis lo que pasó en nuestra ciudad hace unos años? Aunque hoy no hablaremos de esto. Si no del formato digital y el miedo que provoca a cierta gente. Hasta el extremo que lo criminalizan.
La música, la literatura, el cine, los cómics, los videojuegos, las series y muchas más cosas entrarían en la definición de cultura y como tal forman parte de nuestro desarrollo como personas. Y están en nuestra naturaleza intentar acceder a ellos.Últimamente los precios de la cultura ni son
asequibles ni su valor se corresponde con el precio a pagar. La cultura se ha convertido en una industria basada en el consumo. Y harán todo lo que puedan por mantenerse en el modelo que les ha hecho ganar tanto dinero.